
No necesitas un máster, ni un inversor. Necesitas resolver un problema real, conocer a tu cliente y saber comunicar tu valor.
Empieza con lo que tienes, cobra bien por lo que haces y escucha todo lo que puedas.
Haz pequeño, pero bien. Luego ajustas, mejoras y creces. No esperes a tenerlo todo perfecto. Lo perfecto nunca llega.
»Marta empezó vendiendo brownies por WhatsApp en su barrio. Grababa vídeos en su cocina y contaba cómo cocinaba con su abuela. El boca a boca hizo el resto. Hoy tiene un pequeño obrador y colabora con cinco cafeterías. Nunca pidió un préstamo. Solo entendió qué hacía especial su producto y cómo contarlo.»
